Casos de Éxito

Crean en Edomex la primer bio-refinería integrada en México

Por: Juan Carlos Machorro

 

Vísel Biofuels es una start-up tecnológica del Estado de México (Edomex) que busca diseñar, construir y operar la primera bio-refinería integrada en México, instalación que producirá biocombustibles y bioquímicos en la cadena de valor del biodiésel, partiendo exclusivamente de materia prima renovable.

Esta innovación corre a cargo de José María Ramos, quien como Ingeniero Químico trabajará 5 años en Arabia Saudita para la petrolera saudí (Saudi Aramco) en la cual, apreció la labor que se desarrolla en la refinería y que la química aplicada al combustible de forma sustentable, puede ser una solución para no seguir dependiendo del petróleo.

En entrevista con yoemprendedor.mx, explicó que “nuestro nicho es la cadena de valor del biodiesel, biocombustible el cual se produce con aceites vegetales (e incluso grasas) y metanol. Este proceso es bastante conocido, cada vez más pequeños y medianos empresarios en México se dedican a ello”. Sin embargo, añadió, que al producir metanol se obtiene también invariablemente un producto secundario: Glicerina Cruda. Este componente es problemático para el emprendedor biodieselero ya que no tiene la capacidad técnica de procesarlo, lo cual representa una merma en su negocio.

Indicó que los biodieseleros venden la glicerina cruda a quien se la lleve, en ocasiones lo compran aquellos dedicados a fabricar ladrillos, a usarse como combustible barato para sus hornos. Cabe destacar que la glicerina cruda es un combustible sumamente pobre dado que la glicerina en sí no es combustible, lo que se quema es biodiesel que no se pudo recuperar y metanol agregado en exceso en la mezcla.

De acuerdo a palabras de este experto, en ocasiones la glicerina cruda acaba como complemento alimenticio para ganado. Ello al ser un carbohidrato. “El problema es la pureza, la glicerina cruda tiene metanol, compuesto tóxico que aunque una vaca pueda tolerar, bien puede acabar en los platos de las personas al consumir a ese animal”, dijo.

Por esta razón, Vísel Biofuels desarrolló su propia tecnología química, que está en proceso de patente, para purificar este desecho y obtener biodiesel, metanol y glicerina purificada. Estos tres componentes son mucho más valiosos que la glicerina cruda que no tiene un mercado definido. El biodiesel y metanol recuperado incrementa la eficiencia del proceso original.

Aunque, acepta que el negocio no tanto es comprar glicerina cruda y purificarlo, sino el biodiesel. “El comercio es producir tu propio biodiesel (procesar aceites vegetales y metanol) y procesar tu glicerina cruda en el mismo sitio. Ahora sí, tienes un modelo de negocios más rentable que la competencia”, explicó.

Por ello, esta empresa busca aliarse con un pequeño o mediano productor de bio-diésel en el bajío para acoplar su capacidad de procesamiento de biodiesel con el sistema de purificación de glicerina cruda de Visel.

De esta manera, ello redundará en tener una planta piloto que buscará replicar los resultados obtenidos a nivel laboratorio, pero en mayor escala. De igual manera, ahondó que se encuentran involucrados con dos proyectos de investigación básica con la Universidad de las Américas, Puebla y con la Universidad de Ámsterdam en Holanda para extraer aceite vegetal de café molido, usado y tirado a la basura, así como convertir químicamente la glicerina purificada a un bio-plástico.

Aclaró que la glicerina purificada no es un combustible sino un químico con aplicaciones en el ámbito farmacéutico, alimenticio y cosmético principalmente. Mientras que “la capacidad calorífica del biodiesel es de aproximadamente 88% el del diésel tradicional, es decir, contiene 12% menos energía que el diésel petrolero, sin embargo, la diferencia de precio justifica su uso ya que el biodiesel ofrece más kilómetros recorridos por dinero gastado que el biodiesel tradicional, precisamente la métrica que le interesa al consumidor”.

Teniendo como mercado potencial para este biodiesel al sector transporte. Mientras que en las ciudades, está el nicho de mercado en los centros comerciales y hospitales, que requieren combustibles para sus plantas eléctricas de emergencia.

Lamentó que el desarrollo de tecnología enfocada al medio ambiente en el país, se encuentra muy atrasado, “dado que el medio ambiente no tiene un valor monetario per se, no hay incentivo para dicho desarrollo. Sólo cuando se demuestra que cierta tecnología tiene la capacidad de generar dinero (sea o no sea ambiental) es cuando se vuelve atractiva”.

Añadió que los mexicanos “tenemos una aversión (siento yo) a invertir, ya nos han tomado el pelo con tanta cosa, desde el chupacabras hasta el Fobaproa que hay un ambiente de escepticismo que daña mucho al ecosistema emprendedor”.

Tras 3 años de trabajo, indicó que no ha sido nada fácil abrirse camino, pues tuvo que renunciar a su trabajo para dedicarse de tiempo proyecto en Vísel. Aunado a lo extenuante que es recaudar inversión en México, ya que, no se tiene la cultura de la inversión en empresas de tecnología en fase temprana.

Cuestionó que para “mantener viva una start-up es demasiado crítico como para sólo confiarse y buscar impulso por parte del gobierno, en mi experiencia sale más caro el caldo que las albóndigas con gobierno, me lo evito siempre que puedo”.

Esta empresa ha estado en diversos programas de impulso a los emprendedores como es el Cleantech Challenge y de la incubadora Angel Ventures.

IMPULSA MÉXICO LA PRODUCCIÓN DE BIOCOMBUSTIBLES

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) ha impulsado de 2013 a la fecha 960 proyectos para la producción de biocombustibles en México.

De acuerdo con un informe de la Subsecretaría de Agricultura, en los últimos cuatro años se han otorgado incentivos por alrededor de 275 millones de pesos, lo que ha generado una inversión total de 529 millones de pesos (entre autoridades y productores) para la investigación, cultivo y plantas productoras de biocombustibles en el territorio nacional.

Detalló que mediante esta inversión se ha fomentado el establecimiento y/o mantenimiento de siete mil 939 hectáreas de cultivos destinados a la generación de insumos para la producción de biocombustibles, entre ellos la palma de aceite, jatropha, higuerilla y caña de azúcar. Además, se han instalado siete plantas de biocombustibles, seis de ellas dedicadas a la producción de biodiesel y una para bioetanol, lo que permite contar con una capacidad de producción de 42.2 millones de litros anuales.

La Subsecretaría de Agricultura informó que se han impulsado 90 proyectos en Campeche, Morelos y Oaxaca para cultivos de biodiesel, con una inversión de 31.4 millones de pesos, lo que ha permitido establecer cuatro mil 635 hectáreas de cultivos específicos. Además, se han invertido 75.1 millones de pesos en 23 proyectos de investigación y transferencia de tecnología para la producción de biodiesel, en colaboración con instituciones como la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), entre otras.

OBSERVAN EMPRESAS AL BIOETANOL COMO BUENA INVERSIÓN

México tiene la capacidad de construir 12 plantas industriales para producir 120 millones de litros de etanol al año, y en un futuro abrirá otras 12 para biocombustible a base de caña de azúcar, dijo Carlos Torres, director general de Ciprof Energies.

El empresario, señaló que “por un lado tendríamos una ‘bioeconomía’ con base a estos proyectos, así como igual se impulsaría a la industria para producir azúcar; y por otro lado, el biocombustible que en Estados Unidos y en el mundo se llama Advance, al ser sustentable, tiene muchas ventajas porque disminuye el 74% de emisiones de gases de efecto invernadero que hoy sufrimos en todo el mundo”. Cabe mencionar que cada tonelada de caña de azúcar produce 80 litros de etanol.

México no permite utilizar el etanol en las principales zonas metropolitanas, ya que, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) de que hacen falta realizar más estudios que comprueben que no es dañino para la capa de ozono.

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